«Al partir un beso y una flor, un te quiero, una caricia y un adios. Es ligero equipaje para tan largo viaje, las penas pesan en el corazón. Más allá del mar habrá un lugar donde el sol cada mañana brille más. Forjará mi destino, las piedras del camino, lo que no se és querido siempre queda atrás.»– autores José Luis Armenteros y Pablo Herrero 1972 interpretada originalmente por Nino Bravo
El otro día me vino a la mente el coro de esta canción. Unos días antes tuve la osadía de postear en mi página de Facebook si alguien me recomendaba un servicio de transporte de mochilas en El Camino. Hubo algunos que me dieron buenas recomendaciones como Camino Ways y Jacotrans, pero otros me escribieron cuestionando porqué no cargaba yo mi propia equipaje, pues tenían entendido ese era el propósito de El Camino; viajar ligero y hacer sacrificio.
Ante todo, les cuento que no hago El Camino por motivos religiosos ni en penitencia. Ciertamente, como dice el libro To go far, carry less, es un buen ejercicio desprenderse de lo material y hacer El Camino solamente con lo necesario. Sin embargo, no te hace mas ni menos peregrino el peso que cargues en tu mochila. El Camino interior y exterior de cada cual es diferente. La frugalidad y llevar solo lo justo para el día le ayudará a evitar lesiones si su cuerpo no está acostumbrado a cargar 15% de su peso a sus espaldas, sobre diferentes tipos de terreno y subiendo y bajando cuestas. Cada cual que haga lo que le haga feliz y su cuerpo le permita. El Camino es para disfrutarlo cada persona a su manera.
Cosas que no son negociables y que le permitirán disfrutar su viaje y enfrentar cualquier situación son: unos buenos tenis/botas para hacer senderismo «hiking», estrenadas en casa y unas buenas medias. Otro detalle importante es que su mochila tenga un cinturón acojinado para que esté fijo, no le rose la espalda al caminar y le ayude a distribuir el peso. A mi me ayudó mucho tener un bastón, ya sea de madera o de los livianos de aluminio. Algunos prefieren llevar dos. Un kit de primeros auxilios, toallitas húmedas, botella de agua, pañuelo, cámara (yo utilicé mi Iphone con un selfie stick), par de medias extras, sombrero, sun block, algún «anti-friction» stick para prevenir ampollas en los pies y los parchos para curarlas si te salen, merienda, mapa y capa por si llueve.
Yo que ya pasé por la experiencia, me atrevería a hacer en el futuro un tramo más largo con todas mis posesiones a cuestas solamente si entreno más para estar en mejor condición, caminar menos kilómetros por día y sin la responsabilidad de un niño. Es muy común engañarnos y pensar, «cuan difícil puede ser esto de caminar 6 horas o más al día si tengo juventud y estoy en una condición física aceptable?» Créame, que es muy retante física y mentalmente hacer El Camino. Un suizo que conocimos el primer día y llevaba con su pareja 2 semanas corriendo bicicleta desde Francia, me dijo «to do The Camino, more important than being in good shape is being in a good mood!», y concurro con él. La mente positiva y la buena actitud es lo que te llevará lejos. Ir con mi hijo de 13 años fue una gran experiencia para compenetrarnos y sin duda recomiendo hacer este tipo de viaje «mother and son», pero hago la salvedad de que no deja de ser una preocupación constante el hecho que otra persona dependa de ti en todo momento.
Para personas en buen estado de salud y con una condición física buena, de resistencia promedio o moderada, recomiendo caminar alrededor de 15 km al día descansando cada 3 o 4 días ya sea parando o caminando menos ese día. Por otro lado, digan lo que digan, lo que en ésta etapa de mi vida NO sacrifico, es un cuarto con baño privado al llegar a mi destino. Puedo dormir sin aire, bañarme con agua fría, pero no cedo a compartir baños, ya esa etapa de mi vida pasó.

Nos encantó hospedarnos en casas rurales donde los dueños te atienden con mucha amabilidad y a muy buenos precios que incluyen las comidas. En ningún momento utilicé «earphones» ni escuché música mientras caminaba. La belleza natural y el canto de los pájaros o las campanas de las vacas activaban mis sentidos, apaciguaba el ruido dentro de mi cabeza y alimentaba mi espíritu. En todo momento tuve señal de celular y en casi todos los parajes de almuerzo o café hay wi-fi gratis si consumes. Aunque hubo etapas que pasaba mucho rato y no veíamos a nadie, siempre nos sentimos seguros y todo el mundo fue muy gentil con el tradicional saludo del peregrino «buen camino», sin importar cual era su lengua materna. Para obtener la Compostela (certificado) debe usted caminar por lo menos 100km o rodar en bicicleta por lo menos 200km. No olvide ponchar su credencial del peregrino por lo menos 2 veces al día.
El Camino de Santiago es una vacación diferente. Conocer la campiña Gallega a pie es descubrir un gran tesoro. Las flores, los bosques, los campesinos, las huertas, las montañas, las gallinas, los riachuelos, los peregrinos de muchos los rincones del mundo, todos hacen de la travesía una aventura mágica.
Una persona me envió un mensaje antes de salir de viaje que decía; «que El Camino sea todo lo que esperas.» Ciertamente lo fue y mucho más…
¡Buen Camino!
